Tampoco te podías quedar sin hojita o librito de la misa, aunque no entendieramos ni madres, el punto era ir siguiendo al señor de blanco que estaba al frente debajo del cristo.
Dar la paz era también una pachanguita. Dabas la mano y besabas a las personas que estaban a tu alrededor, de repente si te emocionabas te pasabas a otras bancas a dar la paz. Algunas tías se aprobechaban y te daban beso fuerte para marcarlo en el cachete.
Luego llegaba el padre nuestro y te agarrabas de la mano con todos, entre familia tratábamos de hacer cadenita, lo cantabas y alzabas las manos cada vez más conforme llegabas al corito final: padre nuestroooo, padre nuestroooo, libranoooooos ...
Hace muchos años que no entraba a misa, y ya saben que opino de los sistemas religiosos. Pero el tema hoy es que gracias a los 59 años de casados de mis güegüelos, hoy desempolvé recuerdos que me sacaron una sonrisa y me recordaron lo chingona que es mi familia, Felicidades Luis y Lilia, vamos por los 75!!
