lunes, 19 de enero de 2015

Abu Simbel

5.39 de la mañana. El amanecer no se ha hecho presente en el horizonte. Por la ventana entran 2 tipos de luces, al frente son rojas y provienen de decenas de calaveras y stops de autos y vans, hacia atrás son deslumbrantes y blancas. La caravana hacia Abu Simbel ya está en medio del Sahara. Lo que pretende ser una excursión  segura en compañía de todos los turistas hacia el templo más espectacular de Egipto, se ha convertido en una carrera entre más de 100 autos, furgonetas y camiones con turistas. Hay menos de un metro de distancia entre los 4 vehículos alrededor del nuestro. Cualquier enfrenón del conductor podría terminar en carambola -en el mejor de los casos-. Nuestro hombre está empecinado en rebasar al de en frente, le avienta las altas una y otra y otra y otra vez, pero no pareciera con la intención de quitarse, y aunque así lo fuera, no tiene opción de hacerse a la derecha ni a la izquierda, sólo son dos carriles y ya están ocupados, a menos, claro, que quiera atascarse en la arena. Tampoco parece poder acelerar más, tal vez va muy pesado. Pero eso no le importa a nuestro chofer, el sigue necio y presionando. Hay posibilidad de hacerlo por la derecha, los autos avanzan a mayor velocidad, él no lo duda ni un segundo y ya lo estamos rebasando. Ahora si va rápido, pero no por mucho tiempo, un tramo en reparación lo obliga a reducir la velocidad, la terraceria, que probablemente debiera llámarse arenaceria,  hace vibrar demasiado la camioneta. En el asiento de adelante mi padre se despierta. E inmediatamente abre La cortinilla de su ventana. Voltea hacia mi asiento y al mirarme despierto y también buscando algo qué mirar por la ventana me dice:
-Hace mucho que no veía tantas estrellas.
Aún se veían algunas, aunque ya no tan brillantes.
En el cielo los colores rosado, lila y amarillo ya han aclarado la vista hacia el Valle kilométrico de dunas de arena. Él  y yo hemos estado esperando lo mismo durante varios minutos, pero parece que no lo veremos esta mañana , hemos buscado el disco solar en el horizonte sin tener éxito. No, espera. Son justo las 6.40 de la mañana y aparece grande y naranja. 

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